Performances

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TRANSMISOR



La música, más que todas las otras áreas del arte, siempre ha sido un tema ajeno para las personas sordas, el único contacto es la vibración. No tienen acceso al contenido lingüístico, melodías, oscilación e intensidad del sonido. Los aleja de la posibilidad de conocer en qué consiste la música y distinguir los infinitos estilos musicales existentes, generando una brecha enorme entre la comunidad sorda y oyente.

Para quienes acostumbramos oír, muchas veces la música es algo que nos acompaña y no ponemos atención a todas las capas complejas que la conforman. Transmisor incita a las a los espectadores oyentes a hacerse conscientes de lo que escuchan y agudizar el sentido de la audición.

A través de diferentes formas de visualización del sonido, las personas sordas se acercan a  la experiencia de la audición. Lo que puede parecer una coreografía de manos más un ecualizador de luces y un sonograma musical, se transforma en el medio único para generar un vínculo directo entre lo que escuchamos y aquel que no puede recibir la información.

El intérprete acompañado de otros estímulos visuales se transforma en un objeto más transmisor de información.

El intérprete es humano/ El intérprete tiene todos los sentidos alertas / El intérprete canta con manos y cuerpo / El intérprete se transforma / El intérprete es voz y ritmo / El intérprete es un conector entre el sonido y el espectador / El intérprete es un objeto / El intérprete es un transmisor de información.

La música se escucha, se baila, se siente y se mira.